Y así, me convertí en otra víctima de esos programas de llamados que te prometen dinero “fácil” si marcás asterisco+algo respondiendo una pregunta que nada tiene que ver con nada, pero que justifica el cobro de $2 (+IVA, que quede claro) el minuto, sin otro motivo que recaudar fondos y rellenar con algo la despojada de contenido grilla televisiva de la medianoche.
Y no les echo la culpa: siendo consciente de eso, e incluso habiendo leído material teórico al respecto, en alguna materia de querida carrera de Comunicación, decidí entrar en el juego.
Marcaba el reloj casi la una de la madrugada de un día de semana (más triste todavía) y me dispuse cómoda en la cama a observar cómo la conductora (una remadora de la vida, que aguanta un programa de casi dos horas con nada excepto su forzada simpatía) miraba a cámara esperando que entrara un llamado que salvara momentáneamente su situación.
Se trataba del juego de adivinar la palabra escondida en un panal de letras mezcladas. Obviamente, la saqué al toque. Era “Telenovela” el vocablo en cuestión. Y como tenía todas las de ganar (o eso quise creer), marqué *5454 y esperé a que la mismísima conductora me atendiera.
Ilusa. O boluda, como se me quiera considerar. Porque no así, quien me atendió fue una fría contestadora que, en tono de muchos amigos, me decía “Gracias por comunicarte con nosotros” y, antes de que yo pudiera pensar nada de nada, continuaba su mensaje “Arnaldo André es oriundo de Paraguay” (qué, suena mejor que decir "es paraguayo"?). Y así, antes de que yo siguiera sin poder pensar nada de nada, continuaba… “Si es correcto, marcá 1; si es incorrecto, marcá 2”. (¿?¿?).
Bueno, mis años de mediodías frente a la telenovela de turno me sirvieron de algo. Y sí, sabía perfectamente que Arnaldo André es paraguayo. Por consiguiente, oprimí 1 y esperé… “¡Correcto! Estuviste muy cerca de salir al aire. Seguí intentando que la próxima es la tuya”. No le creí a la insulsa contestadora.
No, no le creí… pero volví a marcar. Asterisco 5454… “Gracias por comunicarte con nosotros…Arnaldo André es oriundo de Paraguay… Si es correcto, marcá 1; si es incorrecto, marcá 2”.
Había algo que no entendía. ¿No se supone que las preguntas van cambiando, así se multiplican tus chances de NO acertar alguna? Marqué 1. Esperaba que la respuesta también fuera la misma, pero me equivoqué: “¡Correcto! Casi casi salís al aire. Volvé a marcar ahora y ganás”.
Bueno, al parecer, cada llamado aumentaba mis posibilidades de salir triunfante al aire, responder “Telenovela” y ganar. Entonces volví a marcar… y la misma pregunta y el botón 1 nuevamente. Pero lo curioso era que las respuestas de la maquinita iban variando. “Casi, estuviste muy cerca”. “Uuuh! Por poco no ganás”. “Dale, dale, la próxima es tuya”. Y, evidentemente, ese día yo andaba necesitando poca motivación para entusiasmarme. Y seguía marcando *5454 y seguía respondiendo correctamente. Claro, era siempre la misma pregunta.
Y así se fueron suscitando mis llamados (que totalizaron treinta). Parecía poseída por algún extraño espíritu del gaste fácil. Hasta llegué a pensar que el ánima de Arnaldo (que quede claro, no lo estoy matando, pero puede llegar a ser… ponele) controlaba mis manos y marcaba por mí. Y yo cada vez más cerca de los $1.800.-. O no.
Hasta que cuando estaba a punto de resultar triunfadora (porque la contestadora me había dicho “¡la próxima es tuya!”), justo ahí, escucho lo que jamás hubiera imaginado que iba a escuchar…
“Su saldo es insuficiente para realizar esta llamada”. Y ahí, el mundo se me vino abajo. Se me vino al tercer subsuelo, con mi crédito nulo, Arnaldo y la conductora.
Había estado tan cerca de la gloria, que no me podía quedar sin el pan (la gloria) y sin la torta (el crédito). Y mi primera reacción (después de insultar en voz alta) fue recurrir al primitivo cooperativismo que yo suponía que tenía con mi estimada hermana…
“Pau, dame tu celu”, esbocé en tono imperativo, a lo que recibí un sincero “ni-en-pedo”.
Y ahí sí, no vi otra opción que retirarme a dormir sin éxito. Y sin salir al aire en vivo para todo el país y la amplia audiencia, lo que era el real leitmotiv de mis intentos telefónicos.
Creí en la estrecha relación que existía entre la palabra escondida “Telenovela” y la temática de la pregunta, “Arnaldo André”. Lo creí hasta que tres días después, sin querer (créanme) engancho nuevamente el programa, y siendo la palabra escondida “Matrimonio”, no pude resistirme.
Asterisco 5454: “Gracias por comunicarte con nosotros…Un equipo de polo tiene cuatro jugadores titulares… Si es correcto, marcá 1; si es incorrecto, marcá 2”. Nada que ver el culo con la témpera. Me lo hacían a propósito. Marqué 1. Y nuevamente, estuve muy cerca de salir al aire.
Pero esta vez, el espíritu de Arnaldo André no me iba a ultrajar todo el crédito. Esta vez, la víctima del call show, sería otro. Sin intentarlo nuevamente (aunque ganas no me faltaron), corté y me fui a dormir, con un gustito amargo pero con la esperanza de que algún día, Arnaldo me de una mano y pueda salir al aire.

