Hoy, un compañero de trabajo, me dijo:
-“Dale Lau, contámelo otra vez…”.
Y debí hacerlo. Pero como me cansé de repetirlo, decido ahora plasmar en palabras, aquel tragicómico episodio que me convirtió en la protagonista de un hecho sin precedentes en mi lugar de trabajo (advertencia: es posible que la anterior afirmación sea un tanto exagerada)...
Era un sábado de noviembre. Sentada yo en mi puesto, tipeando vaya a saber qué (seguramente preparando algo para mi programa de radio), me encontraba cuando dos docentes de Económicas irrumpieron en la oficina (en ausencia de mi jefe, quien a su vez es autoridad en ese Decanato), insultándose mutuamente y muy nerviosos.
Me preguntaron por el “Dr. X” (he decidido resguardar la identidad de mi superior), el cual seguramente se encontraba en pantuflas en su casa, o paseando a su pequeño conejo “Espumita”, o simplemente inmerso en su habitual financiero ámbito.
Ante mi respuesta negativa, la situación empezó a ponerse quenchi, debido a que el nivel de ofensa en sus insultos comezó a ser cada vez más elevado.
Para resumirlo: ambos profesores, compañeros de cátedra, se creían con derecho a tomar su examen. Es decir, cada uno había preparado un parcial distinto y los dos querían tomar su propia versión, sin cederle el lugar al otro.
Como procedimiento lógico, les pregunté, tratando de no perder la calma, cuál de los dos era el titular de la materia, quien tendría la prioridad para tomar el parcial. Mi cuestionamiento los dejó anonadados, ya que ninguno supo responderme.
-Yo no soy, ¿sos vos?
-No, yo no, ¿pero quién es?
Siguiendo mi proceder lógico, pasé a fase dos y llamé al Sector Docentes para conocer quién cazzo era el titular de la cátedra, al tiempo que estos dos sujetos reanudaban su pleito, insultándose, recordando la madre, la tía y la hermana de cada uno, acercándose cada vez más y arremangándose las respectivas camisas…
-Docentes, buen día.
-Sí, Susana, yo Laura… ¿me podés decir quién es el titular de Planeamiento?
Ante esta pregunta, mi compañera, oyendo la acalorada discusión a través del teléfono, osó preguntarme, como ignorando mi cuestión inicial…
-¿Qué, hay bardo?
Y ahí fue cuando mi sistema nervioso central me jugó una mala pasada. Sin pensarlo, no dudé en levantar la vista hacia los dos contendientes y expresar en tono decidido y rostro serio…
-El Doctor Aybardo es el titular de la cátedra.
Terminé de pronunciar esa barbaridad y caí en la cuenta. Ya estaba, no tenía vuelta atrás. No sólo había inventado un profesor, sino que ambos se detuvieron un segundo, se miraron a los ojos y, casi al unísono, dijeron:
-Ah, es Aybardo. Bueno listo…
Reanudaron nuevamente su discusión, dieron media vuelta y sin decir adiós, salieron de la oficina sin darse cuenta de la estupidez que yo había pronunciado.
Y yo ahí, parada ante mi escritorio, con el tubo del teléfono en la mano, meditando la situación. Y Susana, del otro lado, que me decía “no, Laurita, te pregunto si hay bardo, si hay quilombo!”
Y sí, lo había. Pero ahora, el bardo no sólo había pasado por mi oficina, sino que también era el nuevo titular de Planeamiento.
-“Dale Lau, contámelo otra vez…”.
Y debí hacerlo. Pero como me cansé de repetirlo, decido ahora plasmar en palabras, aquel tragicómico episodio que me convirtió en la protagonista de un hecho sin precedentes en mi lugar de trabajo (advertencia: es posible que la anterior afirmación sea un tanto exagerada)...
Era un sábado de noviembre. Sentada yo en mi puesto, tipeando vaya a saber qué (seguramente preparando algo para mi programa de radio), me encontraba cuando dos docentes de Económicas irrumpieron en la oficina (en ausencia de mi jefe, quien a su vez es autoridad en ese Decanato), insultándose mutuamente y muy nerviosos.
Me preguntaron por el “Dr. X” (he decidido resguardar la identidad de mi superior), el cual seguramente se encontraba en pantuflas en su casa, o paseando a su pequeño conejo “Espumita”, o simplemente inmerso en su habitual financiero ámbito.
Ante mi respuesta negativa, la situación empezó a ponerse quenchi, debido a que el nivel de ofensa en sus insultos comezó a ser cada vez más elevado.
Para resumirlo: ambos profesores, compañeros de cátedra, se creían con derecho a tomar su examen. Es decir, cada uno había preparado un parcial distinto y los dos querían tomar su propia versión, sin cederle el lugar al otro.
Como procedimiento lógico, les pregunté, tratando de no perder la calma, cuál de los dos era el titular de la materia, quien tendría la prioridad para tomar el parcial. Mi cuestionamiento los dejó anonadados, ya que ninguno supo responderme.
-Yo no soy, ¿sos vos?
-No, yo no, ¿pero quién es?
Siguiendo mi proceder lógico, pasé a fase dos y llamé al Sector Docentes para conocer quién cazzo era el titular de la cátedra, al tiempo que estos dos sujetos reanudaban su pleito, insultándose, recordando la madre, la tía y la hermana de cada uno, acercándose cada vez más y arremangándose las respectivas camisas…
-Docentes, buen día.
-Sí, Susana, yo Laura… ¿me podés decir quién es el titular de Planeamiento?
Ante esta pregunta, mi compañera, oyendo la acalorada discusión a través del teléfono, osó preguntarme, como ignorando mi cuestión inicial…
-¿Qué, hay bardo?
Y ahí fue cuando mi sistema nervioso central me jugó una mala pasada. Sin pensarlo, no dudé en levantar la vista hacia los dos contendientes y expresar en tono decidido y rostro serio…
-El Doctor Aybardo es el titular de la cátedra.
Terminé de pronunciar esa barbaridad y caí en la cuenta. Ya estaba, no tenía vuelta atrás. No sólo había inventado un profesor, sino que ambos se detuvieron un segundo, se miraron a los ojos y, casi al unísono, dijeron:
-Ah, es Aybardo. Bueno listo…
Reanudaron nuevamente su discusión, dieron media vuelta y sin decir adiós, salieron de la oficina sin darse cuenta de la estupidez que yo había pronunciado.
Y yo ahí, parada ante mi escritorio, con el tubo del teléfono en la mano, meditando la situación. Y Susana, del otro lado, que me decía “no, Laurita, te pregunto si hay bardo, si hay quilombo!”
Y sí, lo había. Pero ahora, el bardo no sólo había pasado por mi oficina, sino que también era el nuevo titular de Planeamiento.
2 comentarios:
jaja no lalu!
mortal amiga!!!!!!!!!
me hiciste reír muchoooo
:D
eso demuestra la (falta de) preparación académica de algunos profesores....
el comentario en el perfil fue obra de la ignorancia lalu, no sabía que corno poner, y antes habia pasado por aquí, por lo que agregue eso
yo te banco a fol amiga!!
ajakjakjakajkajka!!! la verdad que sos unica ehh.
a vos sola te pasan esas cosas...
contate cuando te caiste en ferro.
saludos a todos los que me conocen, la radio esta re buena (?)
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