martes, 22 de abril de 2008

Documentos, por favor...

Desde el domingo, se rumorea que tres amigas salieron a festejar la vida en manos de unas cuantas copas espumantes.

Dicen que poco antes de arribar al lugar que, horas después, sería testigo de su embriaguez, una de ellas constató que carecía de DNI. Y justo concurrirían al único sitio castelarino que pide documentación al momento del ingreso.

Cuentan las malas lenguas que, frente a la falta de comprobante natal, intentaron ingresar agachando la mirada e ignorando al guardia de la puerta, quien las detuvo en seco y esbozó un “No no, documentos por favor”.

Y dicen que la indocumentada, en un instante de extraña lucidez, recordó que aquella tarde había obtenido algo que podría servirle en aquella situación. Sacando un pequeño papel plastificado, impreso en borrador de computadora, miró decididamente al patovica de campera de cuero negra y le dijo en forma muy didáctica:

-Mirá, te muestro mi CUIL. Ves, dice 31 millones, eso quiere decir que tengo 22 años.

Comentan que el guardia, anonadado por lo inédito de la situación, sólo atinó a decir: “No, cédula, registro, DNI…”. Frente a aquella exigencia, la amiga de la pseudo-documentada, quien otrora habría sido invitada a retirarse del lugar por prepotear al barman, respondió, tratando de simular una simpatía compradora:

-Mirá, este es mi DNI, ves, dice 31 millones y soy de enero del 86, o sea que tengo 22 años. Entonces, si el CUIL de ella dice “31 millones”, también tiene 22, ¿no? Y si querés te puedo mostrar también el registro, porque tengo registro, ¿querés que te lo muestre?...

Dicen que el guardia de seguridad del lugar, en actitud de derrota, las dejó pasar, como si nada hubiera sucedido. Como si el CUIL de una persona fuera un documento claramente válido para ingresar un lugar expendedor de alcohol.

Y comentan que las amigas se divirtieron de lo lindo, con la ilusión de que les pidieron documentos porque aparentaban ser menores de 18, con la satisfacción de haber sentado precedente en el ingreso del boliche, y con la alegría de saber que sacar el CUIL sirve para algo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajaja
tengo el honor de aclarar que la portadora del CUIL es la mismisima que escribe estas lineas
y si, salvo para momentos tecnicos, jamas habra chance de mostrar el carnet en ningun lado...hasta el sabado pasado jajaja


te amo amiga!! y ya hare cronica de lo propio...lo cual me trae vagos recuerdos de epocas pasadas jiji